*Las trampas de las carnívoras
TIPOS DE TRAMPAS
Las plantas no nacieron siendo carnívoras, suponemos que su transformación ocurrió de manera ocasional. A lo largo de una extensa evolución, algunas hojas se han transformado progresivamente en trampas. Probablemente, algunos insectos, que permanecieron atrapados en un recoveco entre las hojas y mojados por cierto líquido, fueron poco a poco asimilados por la planta que, satisfecha con esta nueva fuente de alimento, han desarrollado a lo largo de la evolución diversas formas para atraer, capturar y digerir a sus presas.
Gracias a esta capacidad de integrar su propio aliemento habitual, las plantas carnívoras se han podido difundir en un ambiente muy pobre en sustancias orgánicas asimilables, donde la mayoría de las plantas tiene dificultades para arraigar.
Las trampas activas
Las trampas activas capturan sus presas, tras detectarlas, mediante órganos de movimiento rápido. Son ejemplos de ello las dioneas, aldrovandas y las utricularias.
En el caso de la dionea, seis pequeños pelos sensibles situados en el centro de la hoja dirigen el cierre de la trampa. A la hoja le basta una trigésima de segundo para cerrarse. Si el cierre es provocado por un objeto no comestible, las mandíbulas se abren de nuevo al cabo de dos o tres días; en caso contrario, las células de la trampa reaccionan a las proteínas animales y segregan unas enzimas digestivas. Para una digestión completa son necesarias unas dos o tres semanas: cuando la planta se vuelve a abrir, del insecto no queda mas que una carcasa seca.
A lo largo de su vida, la hoja efectúa entre tres y cuatro digestiones, luego se marchita y muere. No obstante, las planta produce continuamente nuevas hojas que sustituyen a las que desaparecen.
En las aldrovandas el método de captura es bastante similar al de la dionea, si bien en el medio acuático y con presas minúsculas o microscópicas, con trampas de 1 a 2 mm de longitud. Entre las presas se citan las dafnias, copépodos y numerosos microorganismos. Si éstos entran en contacto con los cilios detectores, el cierre ultrarrápido no permite que la presa escape o se libere, ya que no dura más de 1/50 segundos e incluso hace que se mueva esta parte de la planta. Después de este cierre, la trampa se comprime y, al disminuir de volumen, expulsa al exterior el agua que contiene y después las glándulas digestivas segregan las enzimas necesarias.
Las utricularias, muchas cuyas crecen en aguas ácidas, están dotadas de unas pequeñas vejigas hinchadas, que podrían ser confundidas con flotadores, pero que, en cambio, son trampas.
La presión en el interior de la vesícula es inferior a la externa, de manera que cuando un animal, como la pulga de agua, toca un pelo sensible, se abre una válvula y el agua es aspirada bruscamente, llevándose consigo hasta el interior al inoportuno animalillo.
Estas plantas han evolucionado para expulsar progresivamente el agua presente en el interior de la vesícula: así se crea una depresión que favorece la aspiración del agua que se halla en el exterior.
Asimismo, existen otras utricularias terrestres cuyas trampas están situadas en el nivel de las raíces.
Las trampas semiactivas
Las trampas semiactivas sujetan sus víctimas con la ayuda de mucílagos, sustancias pegajosas situadas en el extremo de pelos en forma de minúsculos aguijones y capaces de moverse lentamente, así como sobre el limbo de las hojas, el cual se pliega cuando se trata de una presa grande. Un ejemplo de trampas semiactivas son las droseras y pinguiculas.
En las droseras, cuando el animal ya está adherido, los pequeños tentáculos se pliegan lentamente hacia la hoja, y empieza la digestión, durante la cual la planta asimila poco a poco a través de las enzimas las sustancias azoadas contenidas en el insecto.
No obstante, aunque la drosera sea capaz de capturar insectos, no puede elminar el cuerpo reseco cuando acaba la digestión, el cual se despega por acción del viento o del agua.
Sea como sea, al cabo de poco tiempo, la hoja se marchita y es sustituida por otra de nueva.
En las grasillas (pinguicula), las glándulas viscosas son menos llamtaivas. Puestas sobre la superficie de las hojas, miles de minúsculas gotitas dan a estas plantas un aspecto carnoso, del que deriva su nombre. Si se desea examinar la estructura de dichas hojas (de 2 a 10 cm de longitud), habrá que utilizar una gran lupa.
Cuando un insecto es capturado, el borde de la hoja de la planta se pliega ligeramente, para mantener los líquidos digestivos que actúan en el centro de la hoja.
En las hojas encontramos dos tipos de glándulas:
- las glándulas viscosas, con forma de alfiler en las que se quedan pegados los insectos.
- las glándulas digestivas, que cubren la superficie de la hoja y digieren al animal.
Las trampas pasivas
Trampas pasivas de sustancia viscosa
Algunas plantas, como la Drosophyllum lusitanicum y la Byblis liniflora, poseen unos tentáculos viscosos como las droseras, pero no se mueven tras la captura del insecto. La Drosophyllum lusitanicum, por ejemplo, atrae a los insectos con el brillo de sus mil gotitas: una maniobra de atracción que completa con el intenso olor a miel que la planta emite, y que consigue atraer a muchísimos insectos.
Las Byblis australianas, que se comportan del mismo modo, presentan unas gotas tan abundantes que hacen que la planta merezca el apelativo de “arco iris”.
Trampas de ascidio
ASCIDIOS CÓNICOS
Estas trampas, que caracterizan a las especies de los géneros Heliamphora, Darlingtonia y Sarracenia, están formadas por hojas modeladas en forma de estrechos conos, generalmente erectos, que pueden llegar a medir 90 cm de altura. La abertura suele ser coloreada, y algunas partes de la hoja segregan néctar para atraer a los insectos que, una vez han caído en la trampa, se quedan encajados y no consiguen salir, principalmente a causa de las lisas paredes y de los rígidos tentáculos que les impiden moverse.
La tapa fija que corona la abertura no se cierra sobre la presa, sino que parece destinada a escudar la luz a los insectos atrapados e impedir que el agua de la lluvia caiga en el ascidio y disuelva los jugos digestivos.
Una de las trampas mas elaborada de esta categoría es la del lirio cobra (Darlingtonia californica), cuya capucha es completada por una lengua bífida que expele néctar para atraer a los insectos.
ASCIDIOS EN LOS QUE SE AHOGAN LOS INSECTOS
En este caso, las hojas tienen forma de urna, en la que caen los insectos.
Los bordes suelen ser de colores llamativos y poseen unas glándulas nectaríferas que atraen a los insectos, tal y como lo hacen las flores.
Este tipo de trampa caracteriza sobre todo a las plantas nepenthes y cephalotus australiano.
En la mayoría de estas plantas, se distinguen tres zonas en la trampa:
- una zona de atracción, que atrae a los insectos gracias a unas secreciones dulces y a colores vivos
- una zona resbaladiza, a veces cubierta de pelos dirigidos hacia abajo, que facilita la caída
- una zona digestiva y llena de líquido, en la que los insectos son digeridos por la planta a través de los fermentos, las bacterias y las glándulas digestivas.
Encuentra más información sobre estas plantas en:
CarnívorasLand.com

